Archivo | marzo, 2012

Polybius: parte 6

21 Mar

Una vez llegué a la casa del señor Hawthorne me recibió el padre de Nathaniel.

-El crío está en su habitación. No se preocupe y pase adentro.

El señor Hawthorne me acompañó hasta la habitación de su hijo, donde Nathaniel esperaba enfrascado en un videojuego. Al lado del televisor se encontraba una Nintendo Entertainment System, según rezaba el logotipo.

-Buenos días Nathaniel. Soy médico y ahora mismo estoy tratando a Lewis Lillman. ¿Eres su amigo, verdad?

Nathaniel no se molestó en despegar los ojos de la pantalla. En su lugar, asintió levemente mientras aporreaba furiosamente los botones del controlador.

-¡Nathan! -vociferó su padre.

Nathaniel pausó la partida y giró su silla para mirarme. Su cara reflejaba fastidio. Era evidente que mi presencia no significaba para él más que una contrariedad que le apartaba momentaneamente de su pasatiempo favorito, y esperaba resignado a que terminara de hablarle para volver a concentrarse en su máquina.

-Tan sólo quería preguntarte acerca del momento en el que tu amigo perdió el conocimiento. ¿Podrías narrarme lo ocurrido, sin omitir ningún detalle, por insignificante que parezca?

-Bueno, los dos estábamos estudiando en la casa de un amigo que vive aquí cerca.

-Disculpa la interrupción, pero el padre de Lewis me dijo que estábais en la biblioteca.

-¿Eh? ¡Ah, claro! Estábamos en la biblioteca, cuando Lewis se desmayó de repente. Al principio pensé que estaba gastándome una broma, pero después me preocupé y lo llevé a su casa. Eso es todo.

Apunté todo cuidadosamente en la libreta a la vez que consultaba lo que ya había escrito. Todos los enfermos habían perdido el conocimiento mientras jugaban con videojuegos, excepto Lewis. ¿Era una mera coincidencia, o Lewis padecía un mal distinto a los casos del doctor Schneider y al pequeño Dave Brunt? O tal vez…

Examiné minunciosamente a Nathaniel. Parecía nervioso. Discretas perlas de sudor decoraban su frente, y de cuando en cuando echaba una rápida mirada a su padre. Todo cuadraba perfectamente.

-Perdone, señor Hawthorne.

-¿Sí, doctor?

-¿Le importaría servirme un vaso de agua? Tengo la garganta seca.

-Como no. Espere un momento, enseguida vuelvo.

Esperé pacientemente a que se alejara por el pasillo. Una vez me cercioré de que no escucharía nada, me dirigí nuevamente a Nathaniel.

-Nathan, creo que me estás mintiendo. Necesito saber donde estuvisteis realmente aquel día. Puede ser muy importante.

Nathaniel dudó unos momentos.

-¿Me prometes no decirle nada a mi padre?

-Palabra de honor. -dije alzando la mano.

-Está bien. Le contaré la verdad.

-Rápido, tu padre volverá en cualquier momento.

-Hace cuatro días fui a buscar a Lewis sobre las cinco de la tarde y le enseñe mis nuevas gafas de sol. -Nathaniel señaló unas lentes que había sobre su mesa- No se ve casi nada con ellas puestas, pero molan bastante, ¿no cree? Después fuimos a los recreativos Astrocade para probar un nuevo juego que habían traído esa misma mañana. Se llamaba Polybius, si no me equivoco.

-¿De qué trataba?

Nathaniel enmudeció de repente.

-No me acuerdo… Lo siento.

-No pasa nada. ¿Jugó Lewis a ese juego?

-Primero lo probé yo, y Lewis me apartó enseguida para probarlo él. Le enganchó bastante y estuvo jugando al arcade durante dos horas seguidas. Entonces perdió el conocimiento.

Mis sospechas se confirmaban. Lewis no era una excepción.

-¿Dónde está ese recreativo, Nathan?

-A dos manzanas de aquí según sales por la derecha.

Justo entonces entro su padre en el cuarto, llevando en su mano un vaso de agua. Cogí el vaso y lo apuré de un sorbo.

-Gracias. Ahora, si me disculpa, tengo otros asuntos que atender.

-Oh claro. Permítame acompañarle a la salida.

Me di prisa en salir y giré a la derecha. Había llegado la hora de visitar los recreativos.

Anuncios