Muñequita de la luna

24 May

Decenas de muñecas se apilaban en las estanterías de aquella oscura sala. Todas esperaban pacientemente sentadas, sus vestidos de encaje manchados de polvo. Sus ojos inertes brillaban débilmente bajo los rayos de luna que se filtraban por la ventanilla.

 

Y en medio de toda la quietud, una niña de negros cabellos atusaba a una de las muñecas, sus ojos velados por la oscuridad. Su mano blanca acariciaba la fina porcelana de la muñeca con suavidad y ternura. Agradeciendo los cuidados, la muñeca le sonreía, y ella sonreía también. Mientras observaba con delicadeza cada detalle de la muñeca, temiendo que ésta se rompiera si la miraba demasiado intensamente.

 

Una vez terminó de peinar la rubia melena de la muñeca, la niña colocó con dulzura los pliegues de su vestido blanco.

 

-Muñequita, qué hermosa eres. Esperas obediente mi llegada y me dices que me quieres. No hablas con los labios, conversas con el corazón. No tienes vida aquí sino en mi imaginación. ¡Y cuán grácilmente posas! Eres la más bella de todas las cosas.

 

La muñeca escuchaba inexpresiva las palabras de su dueña. La niña miraba fijamente su pupila y temblaba. Su propia oscuridad la había consumido, arrastrándola a lo más profundo de su mente. Ya habían pasado horas, pero para ella nociones como el tiempo se habían convertido  en sinsentidos que no merecían su atención.

 

-Qué envidia, muñequita. Esperando pacientemente mi visita. Nada te sujeta, nada te ata. Sólo te preocupas de la luna y su sonata. Ni siquiera la Muerte te gobierna. Pues tú y sólo tú eres eterna.

 

La niña abrazó a su muñeca. La muñeca le correspondió con un abrazo gélido e inhumano. Un río de lágrimas brotaba ahora tras los párpados de la niña, pero ella fingía no darse cuenta. Una de esas perlas de agua se precipitó contra el rostro de la muñeca. La niña alzó en vilo a la muñeca hasta la altura de su cabeza con una mano mientras le limpiaba con un pañuelo la lágrima recién caída.

 

– Muñequita, no tienes que llorar. Ahora juntas por siempre vamos a estar. Unidas de la mano, al amparo de las tinieblas. Caminando sin miedo entre las brumas y las nieblas. Guiadas por las estrellas, de la noche seremos las doncellas.

 

La niña acomodó a la muñeca en su regazo y la estrechó entre sus brazos con fuerza. Tenía miedo. Miedo a la soledad, miedo a la oscuridad. Miedo al vacío que se cernía sobre ella. Pero se sobreponía a él. Aun conservaba su muñeca favorita.

 

 

Detrás de la niña, una dama blanca se alzaba impasible. Negro su velo, blanca su cara. La luz de luna parecía esquivar su presencia, de manera que un aura sombría aparecía a su alrededor. La dama Muerte se acercó silenciosamente a la niña. La niña tiritaba de puro terror. La Muerte bajó su mano y acarició el pómulo de la niña. Ella abandonó entonces todo miedo y se le serenaron los latidos, en tanto que la dama frígida se llevaba su aliento con un tierno beso.

 

La dama Muerte contempló por largo rato a la niña durmiente y serena. Hacía mucho que ella ya no sentía nada, pero pensó que de ser aún humana, consideraría la escena cuanto menos bella.

 

El sol comenzó a despertar en el horizonte. La Muerte permaneció en la quietud un momento más antes de desvanecerse en el aire como si nunca hubiera existido. En la habitación, las decenas de muñecas persistían en la misma posición que el día anterior. En medio, una nueva muñeca acunaba en su regazo a otra.

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4 comentarios to “Muñequita de la luna”

  1. yolanda mayo 31, 2012 a 2:10 pm #

    La narrativa poética no es facil de escribir, tienes que tener un talento y una sensibilidad especial, felicidades al escritor.

  2. Paloma octubre 4, 2012 a 4:34 pm #

    Hola, soy nueva por estos lares, y he de decir que este relato es la mezcla más extrañamente bella, inocente y escalofriante que he leido en bastante tiempo; está muy bien escrito, y el verso muy bien logrado; saludos…

    PAL

    • jaime13lzq octubre 4, 2012 a 4:43 pm #

      Mil gracias por el comentario.
      No puedes hacerte a la idea de lo mágico que es para mí que una historia vieja de mi blog (que tengo un poco abandonado, todo hay que decirlo) reciba un feedback, ya sea positivo o negativo.
      Es gente como tú, que regala su tiempo a escritores novatos, que sigo publicando de cuando en cuando.

      Au revoir,
      Jaime.

      • Paloma octubre 4, 2012 a 5:22 pm #

        La entrada merecía el comentario;
        Si los escritores novatos no nos dedicamos tiempo entre nosotros ¿quién nos lo va a dedicar? Lo de permitir que el polvo se asiente no me es nuevo, antes o después pasa (todo son etapas)(pero el olvido tambien es un arte…).

        Ahora mismo estaba terminando Polybius, y me he quedado con la intriga. Por otro lado, está basado en un caso real, ¿verdad? es ciertamente espeluznante.
        Pero la que más me ha gustado hasta el momento ha sido “Breve historia de amor” es indescriptible, aun que el nivel atómico y yo aun solo seamos conocidos… (me sorprendo de haberla comprendido)

        PAL

        P.D.: Se me olvidó comentar que encontré este blog por Silvia, (creo que la conoces, es miembro de tu brigada), yo soy la gemela perversa,…bueno, eso es broma, solo soy una amiga (entrometida) suya.

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