Polybius – Parte 9

14 Oct

No había tiempo para pararse a pensar. Delante de mí había un muro insuperable de huesos y carne; y mi instinto de conservación me advertía a gritos que no me dejara atrapar . Le cerré la puerta al gigante en sus narices.

El señor Vance seguía de pie en el pasillo detrás de mí, pero parecía demasiado sorprendido por mi brusca reacción, así que le aparté de un manotazo y busqué otra salida.

Se oyó un tremendo golpetazo proveniente de la entrada. El hombre de negro había embestido bruscamente contra la puerta y se disponía a intentarlo de nuevo, deduje. El tiempo se acababa.

“Piensa” Me dije a mí mismo “Pero piensa rápido” Entonces me fijé en la ventana junto al teléfono, que debía dar a la calle trasera. ¿Habría algún obstáculo delante?

Pero no tuve tiempo siquiera de hacer la comprobación. Un segundo golpetazo y un crujido me informaron de que el hombre de negro ya había terminado con la puerta y ahora estaba pasando el umbral. Tomé aire, deje que la adrenalina inundara mi cuerpo y comencé a correr en dirección a la ventana.

Al parecer la diosa de la fortuna parecía dispuesta a sonreírme por una vez. Caí suavemente de rodillas en un jardincito trasero con hierba mullida y cuidada. No tardé en incorporarme y salir corriendo hacia el norte, donde el gentío parecía congregarse a celebrar la tarde.

Me pareció advertir en el reflejo de los coches una gigantesca silueta oscura que corría en mi dirección apartando a empujones a los transeúntes circundantes. No me molesté en comprobarlo, y apreté aun más el paso.

Atravesé temerariamente la calle de acera a acera esquivando los vehículos que la recorrían. Uno de ellos tuvo el detalle de recordarme las leyes cívicas con un sonoro bocinazo. Pero en ese momento mi conciencia ciudadana estaba de vacaciones forzadas ante el peligro inminente. Me di la vuelta justo a tiempo para ver como mi perseguidor se salvaba por un pelo de ser atropellado gracias a los reflejos del conductor de un Audi 100 Avant, un modelo nuevo en el mercado.

El accidente había atraído la atención de muchos curiosos, que se interpusieron entre el hombre de negro y yo. No lo dudé y eché a correr como si me persiguiera un tigre de bengala.

Mi huída se prolongó durante media hora más, hasta que  caí en la cuenta de que el aire comenzaba a faltarme en grandes cantidades. Me arrepentí profundamente de no haberme apuntado al gimnasio local cuando tuve ocasión.

La carrera desesperada me había arrastrado al sector industrial junto al río. Respiré agitadamente apoyado en una pared mientras comprobaba aliviado que no había nadie más allí. Pero el alivio no duraría mucho.

Justo en frente mía había una impoluta furgoneta negra que bien recordaba de mi visita a los recreativos. En su lateral se encontraban las mismas letras plateadas que me llevaban largo tiempo dándome quebraderos de cabeza: Sinneslöschen.

Maldije al destino por su peculiar ironía. Huyendo de ellos, he terminado yendo de cabeza a mis perseguidores. Al menos parecía que nadie ocupaba el vehículo; de lo contrario ya hubiera salido a por mí. No obstante, si la furgoneta estaba aquí aparcada quien quiera que la hubiera traído hasta aquí no podía andar lejos y no me quedaban fuerzas para continuar la fuga.

El crepitar de unas llamas me sacó de mis ensimismaciones. Una humareda espesa y negra se alzaba detrás de una nave industrial junto a la furgoneta, de una zona llana probablemente pensada para que los barcos mercantes dejaran con ayuda de grúas su carga.

Sin ninguna razón para ello, al ver el humo se me erizaron los pelos del brazo. Algo siniestro se adivinaba en las formas que articulaba; y juraría de no haber estado al borde del colapso que tenía el aspecto de una calavera.

Podría en ese momento haber permanecido recostado contra la pared hasta reunir las fuerzas necesarias para salir de allí. Pero algo me decía que tal vez esta era la única pista que podría recabar en las actuales circunstancias. Había la vida de dos niños en juego. No era el momento de ponerse a dudar. Así que con esta nueva resolución me acerqué con cautela a la esquina del edificio.

Tras atravesar la puerta de metal, que cedió con un leve empujón al no estar cerrada, me fijé en los containers que parecían un escondite perfecto para acercarse a lo que fuera que produjera el humo. Caminé procurando hacer el menor ruido posible mientras agudizaba el oído. Solo el chisporroteo que produce el fuego rompía el absoluto silencio del atardecer.

Miré por la pequeña apertura que había entre dos containers. Al otro lado, dos hombres contemplaban callados una hoguera de tamaño respetable. Uno de ellos era el gigante de negro que ya prácticamente podía llamar mi perseguidor particular. Y el otro… me froté los ojos sin creer lo que veía. ¿El otro era la misma persona? Sí, no me equivocaba. Eran copias idénticas.

Los siniestros gemelos miraban fijamente a un punto de la hoguera que quedaba fuera de mi línea de visión. Tras cerciorarme de que estaban absortos en las llamas, me atreví a rodear el container por detrás y mirar lo que ellos observaban.

Tuve que esforzarme en reprimir un grito. Entre las llamas carmesíes y el hollín grisáceo se adivinaba una diminuta mano humana que aun no había sido devorada por el fuego. “Willy” Supuse “O lo que queda de él”. No pude evitar sentir pena por los engañados señores Vance, a pesar de que me delataran.

La ceremonia prosiguió por unos minutos más, hasta que la hoguera se apagó al quedarse sin combustible que consumir. Entonces, uno de los hombres de negro comenzó a darse la vuelta lentamente. Yo me sorprendí a mí mismo ocultándome rápidamente con unos reflejos que creía perdidos desde mi adolescencia.

El gigante con gafas de sol se quedo mirando durante unos segundos a mi escondite, hasta que su compañero le hizo un gesto y comenzaron a desplazar las cenizas y los restos óseos del niño hasta el río con un par de escobas. Una vez acabada la tarea, uno de ellos cogió un frasco de su traje y vertió su contenido sobre los rastros del fuego que habían quedado en el suelo. Ningún rastro visible quedaba de la hoguera; de no haberlo visto con mis propios ojos dudaría de que hubiera habido alguna.

Finalmente se montaron en la furgoneta y arrancaron. Me dejé caer hacia delante mientras respiraba profundamente, tratando de calmarme lo antes posible. Pero no me fue posible hasta que deje de oír el motor del vehículo.

¡Le habían matado! ¡A sangre fría y calculadamente! Pensé en un principio que tal vez sí habían intentado salvarle… Pero por dentro sabía que no era así… Y probablemente ahora se estuvieran dirigiendo a casa de Lewis. Tal vez ya hubieran pasado por ahí…

“¿Qué puedo hacer?” Me dije “¿Qué puedo hacer?” Debo admitir, para mi vergüenza, que permanecí tirado en el suelo un buen rato, preso del pánico que me producía la impotencia.

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7 comentarios to “Polybius – Parte 9”

  1. jaime13lzq octubre 14, 2012 a 8:25 am #

    ¡Por fin la esperada parte 9!
    Sin embargo, hay algo en este capítulo que no me convence. Le falta… algo…
    Criticad, por favor.
    Au revoir,
    Jaime

  2. aenigmatis72 octubre 20, 2012 a 4:50 pm #

    Cumpliendo tu sugerencia de que critiquemos, allá voy:
    Aunque esta obra,(digamos novela corta), tiene una forma de narración interesante,que mantiene al lector intrigado, con suspense, acción, y otra clase de atributos. No se puede pasar por alto el hecho de que el tema en el que se basa no tiene mucha originalidad, Polybius, la gran leyenda urbana de la recreativa maldita.
    Es un tema del que ya se ha escrito mucho, sobre las supuestas muertes y conspiraciones, es decir Jaime gran parte del material que has usado, Sinneslöschen, las frases de “No pienses. Confórmate. Suicídate.” y demás, es material poco original, además, el protagonista, es un verdadero desconocido, un personaje anónimo,sin un nombre,sin una historia,lo poco que se sabe de él es su profesión y sus principios, no dudo que sea lo que pretendes, pero a mi gusto, es una narración en primera persona demasiado anónima, que no llega a tener tampoco los elementos para que el lector se vea sumergido,sintiéndose identificado por el propio protagonista.
    Con todo, Polybius, a pesar de ser la obra más larga y continuada del blog, dista mucho de ser la mejor.

    PD: Aún así creo que si en las siguientes partes, creas una historia más propia, y compleja, saliendo del marco de las conspiraciones de Polybius ya escritas, sería algo que estaría encantado de leer.

    • jaime13lzq octubre 20, 2012 a 8:04 pm #

      Efectivamente la idea no es precisamente novedosa, pues hasta el momento pretendía ofrecer no una nueva historia sino una reinterpretación lovecraftiana de algo ya existente. Los datos “copiados” no son más que un intento de meros guiños para los familiarizados con la leyenda urbana. Igualmente, voy a seguir tu sugerencia en los sucesivos capítulos.
      Por otra parte, tu comentario es muy agradecido. Por favor sigue criticándome en lo sucesivo.
      PS: Nuevo capítulo de Polybius dentro de poco, ¡no te lo pierdas!

  3. aenigmatis72 octubre 20, 2012 a 5:05 pm #

    ¿Por cierto que presentarás al “NaNoWriMo”?

    • jaime13lzq octubre 20, 2012 a 6:46 pm #

      Aun está por decidir, pero tengo una clase de metanovela posmoderna de tono relajado que creo que va a ser mi tema.
      La premisa (por el momento) trata de un mundo paralelo en el que las ideas cobran vida. Una de ellas es el protagonista, que estudia diariamente en una escuela de narrativa para personajes de ficción.
      La historia es muy ligera y se enfoca más en el humor y los personejes. Ya tengo un borrador, veré que saco.

  4. aenigmatis72 octubre 20, 2012 a 5:59 pm #

    Volviendo al tema del protagonista, mirándolo bien, creo que lo creaste de forma algo egocéntrica (sin connotaciones negativas), pues diría que eres tu el que quiere verse reflejado, o plasmado, solo en parte en él. Esta intención se ve un poco en toda la obra pero sobre todo en puntos, poco relevantes, como ese pequeño detalle de las cintas carbonara, o en menor medida en el leer a Sigmund Freud.

    ¿Verdad?

    • jaime13lzq octubre 20, 2012 a 6:49 pm #

      Es difícil escribir sobre un personaje que no se te parezca y aun más difícil reconocer este fallo. Pero voy a hacer un esfuerzo y admitirlo. Con todo, si no menciona a Nietsche ni física cuántica no es un avatar completo.
      Gracias por la crítica, tratare de elaborar más la personalidad de mis personajes, valga la redundancia.

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