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Johnny se ha ido al frente

20 Ene

(Escenario: La oficina de un banco británico durante la Primera Guerra Mundial. Catherine, una joven señorita, viaja continuamente de un lado a otro de la sala llevando montones de papeles. Madeleine, de edad madura, que está sentada en una silla y vestida a la antigua usanza, no deja de garabatear en unos formularios)

Catherine (dirigiéndose a Madeleine): ¡Mire usted cuánto dinero! (señala uno de los montones de papel) ¡Esto es muy satisfactorio!
Madeleine: ¡Calle, calle! ¡En casa tejiendo debería estar! ¡Los hombres con sus guerras ya se les ha olvidado que sólo somos mujeres! (se encoge de hombros) Qué le vamos a hacer.
Catherine (se acerca a Madeleine): Menuda tontería. Las mujeres estamos haciéndolo perfectamente sin ayuda.
Madeleine: Señorita, se le está olvidando a usted cual es su lugar, cuidando a los niños en el hogar mientras espera a que su marido vuelva de trabajar. ¿No tiene familia?
Catherine: Mi prometido, Johnny, partió hace un mes al frente. Nos íbamos a casar en Julio.
Madeleine: ¡Pobre niña! Solita en Inglaterra, trabajando como un hombre para luego dormir en una casa vacía y sin amor. (vuelve la vista un momento y se percata de algo) ¡Ahí viene el director! ¡Siga a lo suyo!
(El director, un hombre cincuentón de rostro severo y bien trajeado entra en la sala. Madeleine vuelve a rellenar papeles y Catherine se queda quieta en el centro)
Director (dirigiéndose a Madeleine): ¿Le ocurre algo señorita?
Catherine (mirando al suelo): Nada grave, estaba…
Director(interrumpiendo a Madeleine bruscamente): ¡Pues prosiga con su quehacer! ¡Mujer tenía que ser! ¡Si no necesitáramos tan urgentemente empleados no habría problema! Pero tenemos que conformarnos con ineptas féminas!
Catherine (visiblemente enojada, le planta cara al director): ¡Oiga usted! ¡Puede que las mujeres estemos un poco verdes en el mundo laboral, pero somos capaces como ustedes los hombres! ¡Mire aquí! (saca un papel del montón que lleva entre brazos) ¡Las cuentas de este mes son incluso mejores que antes de la guerra!
Director: ¡Y luego querrá votar! ¡Y dirigir un gobierno!
Catherine: ¿¡Y quién dice que no seamos capaces de ello!? ¡Si podemos trabajar aquí, también podemos hacer política!
Director: ¡Pues dedíquese a ello! ¡Pero fuera de mi banco! ¡Está despedida!
(El director camina con fuerza hasta la salida y cierra con un gran portazo. Catherine le mira con enojo hasta que le pierde de vista. Luego rompe a llorar)
Madeleine (se levanta y se acerca a Catherine): Vamos, vamos. No es para tanto mujer. (el llanto se intensifica y Madeleine la abraza) A mí sí me ha convencido. Llore, llore. Échelo todo afuera. Si hubiera más mujeres como usted, callarían la boca a esos cretinos.
Catherine (calma su llanto): De… ¿de verdad lo piensa?
Madeleine: ¡Pues claro! Todavía es muy pronto, pero dentro de poco habrá mujeres como usted votando y mirando de igual a igual a los hombres. Solo espere y verá.
Catherine (repuesta completamente y con una sonrisa): ¡Mil gracias!
Madeleine: Soy yo la que tiene que agradecértelo, hija. Soy yo.

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