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Un grito de socorro desde la república independiente de mi casa

10 Ene

Me encontraba yo tranquilamente gozando del compendio de infinita sabiduría que me ofrecía Internet. ¡Bendita tecnología! La curiosidad es ahora el único límite para acceder a cualquier información.

Sin embargo, pronto una turbia amenaza hizo peligrar mi apacible calma: mi hermano pequeño, con quien mantenía una relación más o menos fraterna, irrumpió en mi cuarto con la discreción de una manada de elefantes furiosos; y por si la interrupción no hubiera bastado, me exigió que cesara de inmediato toda actividad informática y le dejara mi puesto privilegiado frente a la computadora.

Lejos de perder los estribos, le pedí con educación que me ofreciera algún motivo razonado para ello. La expresión estúpida y pueril con la que me deleitó me llevó a deducir que carecía de éste, o que si por el contrario tenía un argumento, era del tipo “porque lo digo yo” que desgraciadamente tan común se ha vuelto en los tiempos que corren.

Continué, pues, con mi epopeya gnóstica particular, pero mi hermano, lejos de rendirse, dejó claro que si los expertos habían dictaminado que el silencio absoluto no existe, era a causa y sazón de él. He de reconocer que mi paciencia, por lo general infinita, comenzaba a flaquear. Me abstuve de utilizar la violencia o cualquier tono amenazante, y le invité amablemente a salir de mi cuarto.

Milagrosamente me hizo caso, pero sólo para volver minutos más tarde, y esta vez, acompañado por el juez, jurado y verdugo del gobierno doméstico: mi madre, con quién me unía una relación menos fraternal que con mi hermano, y más materno-filial.

Trataré de reproducir con la mayor fidelidad posible cómo acaeció nuestra conversación

  • ¡Niño! ¡Deja al pequeño!
  • Discúlpeme, querida progenitora, pero no veo ningún motivo para ello; ¿o es que acaso hago daño a alguien? ¿Hay algún aquejado por alguna extraña enfermedad que agrave por momentos mientras yo trato de compilar información?
  • Llevas jugando toda la tarde. Deja jugar al hermanito AHORA.
  • Más, ¿por qué hacerlo?
  • Porque es lo justo.
  • ¿Qué es lo justo? No lo veo yo así… Ahora estoy obligado a acatar una autoridad que se me impuso desde mi nacimiento, sin darme opción ni pedirme opinión. ¿Con qué derecho se alza entonces esta justicia?
  • Mi techo, mis normas. Y si no te gusta, emancípate.
  • Nunca hubo una elección por mi parte que te otorgara poder sobre mí. Tu gobierno puede ser legal, pero no es en absoluto legítimo.
  • Mira que puedes ponerte pedante, caray.
  • ¿Pero no te das cuenta del absurdo? Perpetramos, generación tras generación, un modelo familiar reminiscente de la infame dictadura; cuando en los panfletos electorales hablamos del sacro Estado de la democracia.
  • NI PEROS NI PERAS.
  • ¡Ah, mujer vil! ¡Ahora amenazas mi derecho a la libre expresión, el último resquicio de libertad que me queda en este ambiente opresor y degenerado! ¡No silenciaras mi pluma! ¡Defenderé mis ideales hasta mi último aliento!

Y así me apresuré a redactar esta pieza de texto, en la que vuelco mi esperanza de acabar con la injusticia. Huelga decir, por supuesto, que la escribo desde el móvil, y no desde el ordenador.

Reina de corazones

1 Ene

-He traído conmigo un paquete de cartas –dijo el mago a la par que extraía de su americana dicho paquete- Sobra decir que son cartas mágicas.

“Estas cartas resultan ser nueves de picas, que he cogido de distintas barajas. Tenemos un nueve, el segundo, el tercero -El público miraba expectante como el mago pelaba el paquete carta por carta mientras contaba. Todos agudizaban la vista, esperando detectar un movimiento sospechoso, un hábil juego de manos destinado a engañarles- el cuarto y… una reina de corazones. Esta carta –señaló a la reina- es el corazón y alma de toda baraja. Pronto tendréis ocasión de verla en acción; por ahora, recordadla mientras vemos el resto de cartas del paquete. –La reina paso entre sus dedos y detrás se sucedieron otros cuatro nueves de picas.-En total, ocho nueves de picas, y la reina de corazones.

“Vamos a colocar claramente sobre la mesa los nueves. Colocaremos uno bocabajo, y uno bocarriba –El mago depositó sobre el tapete la carta trasera de la baraja y en un movimiento hipnótico dio la vuelta al paquete y dejo que la carta de delante, un nueve, se deslizara a su sitio encima del otro.- Repitamos. Uno bocabajo, uno bocarriba, uno bocabajo… -El ritual se repitió hasta que quedaron dos grupos de cuatro cartas sobre la mesa; uno bocabajo y otro de nueves bocarriba. En las manos del mago quedó la reina, con la cual jugueteaba grácilmente dándole vertiginosas vueltas sin aparente esfuerzo por su parte.

“La reina de corazones es una carta carismática. Todas las demás quieren ser como ella. Además de carismática, no le importa compartir los secretos de su… magnetismo irresistible –Según decía esto la reina se levanto unos centímetros por encima de su palma. Por arte de magia.- Por ello, ha concertado una reunión con cuatro afortunadas cartas, a quienes va a enseñar. –El mago introduce la reina entre las cartas bocabajo, y recogiéndolas todas en su mano les da un suave golpe con el dedo índice. Un momento más tarde despliega todas las cartas bocarriba sobre la mesa.

Primer clímax. Los espectadores quedan boquiabiertos mientras observan atónitos como los nueves son ahora reinas de corazones. “Me siento muy afortunado de ser mago. La cara de incredulidad que ponen algunos espectadores es de lo más reconfortante.” Tras este liviano comentario, que consigue un par de carcajadas, los espectadores prorrumpen en un aplauso, que el mago recibe con una sobria reverencia y una sonrisa.

Un gesto con la mano para el jolgorio, indicando que hay más por venir. “Ya hemos visto lo increíble. Ahora, procedamos con lo imposible. Nos quedan cuatro nueves.” -El mago señala a las cuatro cartas que colocó bocarriba en un principio.- “Y ahora tenemos cinco damas. Veamos qué podemos hacer.” El mago cubre cada nueve con una dama bocabajo.

Y le va dando la vuelta a cada par de cartas una a una, mostrando dos damas en cada par. No tan pronto ha acabado con el último par, el público inicia un aplauso, aún más vibrante que el anterior. Un incrédulo de la primera fila se abalanza sobre las cartas, y al examinar una cualquiera encuentra lo último que esperaba: nada. Cartón corriente, que no cambia al moverlo ni por delante ni por detrás. Es cosa de magia.

Oda al fuego

28 Dic

Siento la ferocidad de la ira ardiendo en mi interior; temblando su llama con cada pulso de mi corazón, que mantiene férreamente un ritmo lo bastante agitado como para sacudirme, y lo bastante lento como para que pueda distinguir cada poderoso latido.

La sangre que pasa por mis sienes es un chisporreteo intenso para mis oídos, señal inequívoca de que el fuego de la destrucción ha comenzado a nutrirse de mis ideales. Su ardor brilla y me ciega; dudo que el incendio de Roma pudiera ser de más calibre. Entonces fue una ciudad lo que ardía, y ahora es un hombre, infinitamente más complejo que cualquier enmarañado de calles y edificios.

Pronto no quedará nada en mí. Consumido todo en mi alma, las llamas perecerán al no encontrar más alimento. Los únicos testigos de la catástrofe serán las palabras irradiadas de emoción que ahora escriba y el vacío delatador que quede en mí, monumento a lo que antaño en mí moraba.

Tal vez lo único intacto será el duro exterior, y quedaré transfigurado en un monstruo con forma de hombre y corazón vacío. La sombra del pasado proyectará un envoltorio de grandeza y admiración, que sin embargo me quedará grande, pues no tendré con qué llenarlo. Y cuando cualquier persona intente ahondar en mí, la asolará el miedo y saldrá repugnada.

¿Qué remedio me quedará, entonces, sino cerrarme al mundo? Las cenizas de los recuerdos me brindarán una ilusión que enseñar al mundo, un sueño de mi anterior ser que sin embargo estaré condenado a no cumplir nunca; careceré entonces de la voluntad necesaria para llevarlo a cabo.

¿Alguna esperanza? Un horror de esperanza. Confié demasiado en mi alma de fénix en el pasado, dejándome llevar por su naturaleza inmortal para sobrevivir incendio tras incendio, bajo la ilusión del crecimiento con el cambio, de que cada resurgir me hacía más fuerte, más hábil e inteligente. Ahora en la claridad de los últimos momentos del incendio veo el absurdo. Como en el caso de mi compañero Sísifo (ah, el iluso), cada ciclo me devuelve al punto de partida. No hay crecimiento, no hay lecciones aprendidas, solo la certeza de que los objetivos de uno son inalcanzables. Y esto último sólo lo ves mientras la piedra rueda hacia atrás.

Sin embargo, no me queda más remedio que dejarme engañar. Según se sosiega la ira, el fénix comienza su vuelo, y me deslumbran sus colores, sus llamas cálidas. Aún sé que esas llamas no conducen a otra cosa que no sea una nueva tormenta de fuego, pero pronto olvidaré…

Y me quedaré mirando hipnotizado la hoguera que encenderé tras su partida con las ascuas de la esperanza, esperando extasiado la aparición de chispas de creatividad en ella, habiendo olvidado que será una de esas chispas, azuzada por los vientos correctos, la que me llevará de nuevo al desastre.

¿En qué se basa la ética para juzgar las religiones?

8 Oct

Tesis

En la razón. La ética analiza profundamente las motivaciones detrás de una religión, como por ejemplo el cristianismo, junto con sus consecuencias; para después declarar a sangre fría si dicha religión es buena o mala.

 

Argumento

Si las consecuencias de A son malas, A es malo. Simple, ¿verdad? Ojalá el resto lo fuera. Este no es el único factor a ser analizado por la ética para juzgar.

Una cosa a tener en cuenta: el fin NO justifica los medios, por mucho que diga Maquiavelo. Es necesario tener en cuenta también el camino, la senda recorrida para llegar al objetivo deseado. Los siento, no importa cuánto desees que gane tu equipo de baloncesto, ni que si ganáis vayáis a donar el premio a una ONG, no es ético asesinar al mejor jugador del equipo contrario para ello. ¿Por qué razón? Porque matar es malo. Si te matan mueres, c’est fini (con la posible excepción del protagonista de una novela que ha conseguido una inesperada secuela).

También hay que distinguir entre el motivo y las consecuencias. Las consecuencias deben supeditarse al motivo, supuestamente (la intención es lo que cuenta, ¿no?). A lo mejor ese móvil que le regalaste a tu amigo con toda buena intención termina provocándole un cáncer mortal por las radiaciones gamma que emite. Alguien tiene que mantener a los cazadores de mitos trabajando. Para una reflexión más profunda sobre este tema, tan largo y divertido, prueba con mi ensayo “Sobre la suerte moral”, disponible en mi blog (https://plumacreativa.wordpress.com/2012/02/06/sobre-la-suerte-moral/; no, no tiene que ver con los Myth Busters).

La razón es necesaria para diferenciar los aspectos de una misma cosa, y solo cuando todos y cada uno de ellos son éticos podemos llamar a algo bueno. Y no con mucha convicción…

 

Ejemplo

Veamos el ejemplo del cristianismo, paso por paso.

¿Son sus motivos buenos? Sí, o eso quiero creer. Amor al prójimo, paz, y un largo etcétera. Nunca he visto  a un cristiano predicando el mal como objetivo. Otra cosa es la disonancia declaración-acción. Aunque cada uno interpreta el cristianismo como quiere. Y muchos se inventan una incitación a lo considerado malo. Hmmm…

¿Son sus consecuencias buenas? Puede, según consideremos las restricciones culturales que impone, el lastre al desarrollo que conlleva, blablablá. Vale, quizás no tan buenas.

¿Son sus medios adecuados? Depende del creyente. De su fe y su ceguera ante la verdad, que queda eclipsada por el dogma. Nada creado para controlar a estúpidos puede ser inteligente. Bueno o malo, a decisión del lector…

 

Contraargumento

¿Pero qué pasa si preguntamos a un pobre transeúnte escogido al azar si una religión es buena o mala? En el caso de que sea hablador (y no nos culpe mucho por robarle su valioso tiempo) nos dirá que sí o qué no. ¿Y si le preguntamos además, exponiéndonos a su ira, por qué es o no es buena? Pues quelas cosas dejan de ser sencillas. Responderá probablemente con una tautología, o una afirmación dogmática. No es su culpa, está intentando expresar con palabras algo imposible de razonar. Eso es amigos, es un sentimiento. Las distinciones que hace el individuo entre bien y mal en la sociedad actual se basan puramente en emociones, muchas veces expresadas subconscientemente a través de una voz social interior que acepta las convenciones impuestas por el colectivo. Porque el ser humano necesita sentirse integrado.

Desde el frío pensamiento analítico, cualquier punto de vista es justificable: no en vano existe una amplia multiplicidad de paradigmas. De hecho, hay tantas morales como seres conscientes. Nada es absolutamente bueno o malo. Hay matices que varían de persona a persona. Por tanto, la razón no es una herramienta útil a la ética más allá que para distinguir los distintos aspectos de una misma cosa, ya que puede probar puntos de vista contrarios y, por analogía al principio de explosión, demostrar cualquier cosa.

No sé si llamarlo amor

1 Oct

Justo anoche tuve un sueño

Una lágrima se interponía entre los dos

No sé quien es el dueño

No sé si llamarlo amor

 

Se fue la musa

vino la diosa

no puedo pensar en otra cosa

desde que puse en tu mano una rosa

 

Frío como el hielo

Roza la obsesión

No calma mi anhelo

La llama de la pasión

 

¿Qué remedo queda?

Ninguno, estoy perdido

Mi corazón vuela

Y no tiene fijo un destino

¿En qué medida te influenciaron tus amigos al entrar en el Bachillerato Internacional (IB)? (Anexo)

19 Sep

-¿Cómo acabaste en el Bachillerato Internacional, Jaime?

-Tiene gracia que preguntes eso. Porque estoy loco, he ahí tu respuesta. Los locos son indistinguibles de la gente brillante en un mayor número de situaciones de las que podrías imaginar.

-No me refería a eso…

-Si quieres saber acerca de los detalles, la directora de mi antiguo colegio me lo recomendó. Mi madre investigó y rellené una matrícula. Lo demás es sabido.

-Tampoco es lo que buscaba. ¿Qué razón tenías para entrar al BI?

-Encontré un motivo en la gente.

-¿Tus amigos te influenciaron para que entraras?

-Lo estás entendiendo todo al revés. No entre aquí por la gente a la que conocía, sino por aquellos a quienes esperaba conocer. Espera, te voy a enseñar una cosa.

Jaime se levantó de su asiento y revolvió unos papeles en un mueble situado encima de su escritorio; hasta encontrar dos portafolios transparentes llenos de páginas impresas.

-¿Qué es esto?

-Toda la información que pude encontrar en internet acerca del BI. Insistí a mi madre en que no lo imprimiera por no gastar papel, pero lo hizo de todos modos. No vaya a ser que dejen de talar árboles.

-¿Por qué me lo enseñas?

-Mira la sexta página de este montón.

Jaime ofreció un taco grueso de hojas grapadas. El título de la página que había indicado rezaba: “Perfil de la comunidad de aprendizaje del IB”. Jaime prosiguió con su discurso.

-En cualquier obra de ficción, los protagonistas son siempre individuos que destacan por encima del resto. Tienen el don particular de atraer historias hacia sí y vivirlas formando parte de ellas. El crimen novelístico no se produce por el móvil que el detective achaque al culpable, sino para que el propio detective pueda resolver el caso. Es el principio antrópico aplicado a la ficción al mínimo común múltiplo: sin protagonistas, no hay historia.

-¿Y qué tiene eso que ver contigo?

-Sólo tienes que echar un vistazo a las hojas que te di. En el BI encontraré gente indagadora, informada, instruida, pensadora, buena comunicadora, íntegra, de mentalidad abierta, solidaria, audaz, equilibrada y reflexiva. ¿Qué clase de personaje puede parecer más interesante? Atraerán sucesos interesantes como los protones atraen electrones. Y yo no pienso perdérmelos.

-Eso no tiene sentido. Es bastante estúpido.

-Bueno, la vida tampoco tiene sentido y yo no la tacharía de estúpida.

-¿Tienes alguna otra razón?

-Bueno, por supuesto el BI supone un reto intelectual para mí. El simple hecho de querer superarme hace que me hierva la sangre. ¿Juegas habitualmente a videojuegos?

-No mucho.

-Es una sensación idéntica. Juegas para demostrarte a ti mismo que podías pasar de pantalla. Y no vale con hacerlo y ya está. Hay que ir a por la máxima puntuación. Y eso también incluye la acumulación de experiencia. Tienes que llevar tu personaje al máximo nivel recogiendo puntos de experiencia, pero la única manera de hacerlo es enfrentándote cada vez a enemigos más fuertes. Eso es lo que representa el BI para mí.

-¿Puedes dejar de hablar a través de metáforas de videojuegos, por favor?

-Perdón. Además, también he oído que es mucho más fácil estudiar en el extranjero a través del BI. Esa es una experiencia única.

-Entiendo. ¿Crees que saldrás más preparado?

-Hombre, lo doy por supuesto. La Universidad va a ser un paseo de rosas. Claro, que todo lo que no vaya a sufrir allí lo sufriré aquí.

-¿Y ahora, qué vas a hacer?

-Cambiar el mundo. Pero antes, a enfrentarme al BI.

¿En qué medida te influenciaron tus amigos al entrar en el Bachillerato Internacional (IB)?

18 Sep

Introducción

El trabajo realizado a continuación pretende exponer de forma clara y razonada los motivos detrás de la elección del alumno Jaime Sevilla Molina, 1º de Bachillerato W del Ramiro de Maeztu, de entrar en el IB, con la pretensión de contestar a la pregunta “¿En qué medida te influenciaron tus amigos al entrar en el Bachillerato Internacional?”

La redacción está organizada en diversos puntos correspondientes a las diversas hipótesis tenidas en cuenta por los redactores profundizando en cada posible causa para la adhesión de Jaime Sevilla Molina al Programa de Bachillerato Internacional, que son:

  • Auto superación
  • Concordancia entre la filosofía IB y personal del alumno
  • Ambiciones particulares del alumno
  • Búsqueda de amistades

 

 

Auto superación

La vida en si misma implica la reproducción y por ende la evolución. No en vano algunos científicos se esfuerzan en reconocer en las primeras estructuras autorreplicantes la misma abiogénesis. Pero la doble hélice ya no puede contribuir en este proceso. El individuo moderno ha llegado a un punto en el que la selección natural es incapaz de proveer una adaptación más eficaz al entorno; el Homo sapiens es genéticamente casi perfecto [cita requerida].

Ante tal perspectiva, el ser humano busca activamente una manera de superar la barrera de la evolución convencional. El humano se encuentra en un puente entre el animal y algo superior [1], y la manera de atravesar susodicho puente es la imposición de retos personales.

El alumno Jaime Sevilla Molina busca en el BI un reto acorde a sus capacidades, que pueda forzarlo a alcanzar la ansiada auto evolución empleando una disciplina que se verá obligado a adoptar para alcanzar el nivel exigido por los docentes. En repetidas ocasiones Jaime ha demostrado su entusiasmo por el aprendizaje y busca con fruición nuevos desafíos para comprobar su capacidad. [2]

Se advierte de que el ansia de perfeccionismo presente en el alumno, amén de su inquietante megalomanía, denotada por la extraña costumbre de hablar en tercera persona de sí mismo [3], constituyen una amenaza a su propia integridad psíquica, pudiendo conducir a una depresión [4]. No obstante, el fervor observado por los redactores en el alumno parece indicar que la situación es más que improbable. El alumno no dudará en utilizar mecanismos de razonamiento y autocrítica convenientemente para evitar tales desenlaces.

 

 

Concordancia entre la filosofía BI y personal del alumno

El sistema educativo de la Comunidad de Aprendizaje del IB se adecúa sorprendentemente bien a los métodos didácticos del alumno Jaime Sevilla Molina. Ambos coinciden en la importancia concedida a la deducción y el análisis frente a la mera memorización fomentada por el Bachillerato LOE, al noble propósito ulterior de contribuir a la mejoría del mundo actual, a la búsqueda insaciable de conocimientos de todos los ámbitos conocidos por el hombre, y los que quedan por conocer…

La organización responsable de la coordinación del Bachillerato Internacional nos ofrece un Perfil de la comunidad de aprendizaje del IB [5], describiendo un modelo de persona que se acerca bastante al alumno y el mismo aspira a cumplir.

Este perfil describe a personas indagadoras, informadas e instruidas, pensadoras, buenas comunicadoras, íntegras, de mentalidad abierta, solidarias, audaces, equilibradas y reflexivas. [4]. Jaime Sevilla Molina se compromete con estos ideales y defiende estas creencias acérrimamente, sin dejar que ningún comentario mal argumentado le haga mella.

Jaime Sevilla Molina busca su libertad en la verdad última, y no tiene miedo a mirar al sol directamente aunque ello suponga cegarse. E intentará volver a la cueva y liberar a sus compañeros, no importa lo desagradecidos que sean más tarde. Piensa que cada ser consciente de sí mismo debería ser capaz de elegir su camino entre la felicidad de las sombras o la libertad del sol.[6]

 

 

Ambiciones personales del alumno

Jaime Sevilla Molina es consciente de algunas ventajas que el curso de IB aporta a quién lo cursa. Aunque juegan un papel menor a la hora de decidir entrar o no en el IB, el alumno las sopesó cuidadosamente y las sigue teniendo en cuenta.

Merece la pena destacar la futura posibilidad de estudiar en el extranjero gracias al programa IB, que supondría una experiencia particularmente enriquecedora desde el punto de vista del alumno. Ciertas Universidades extranjeras son consideradas punteras en algunos de los campos de interés del alumno, en particular la Física.

Además, Jaime Sevilla Molina aprovechará el IB como una preparación para la Universidad que escoja, sabiéndose de sobra preparado para lo que venga después.

 

 

Búsqueda de amistades

El ser humano es un animal gregario. La búsqueda de compañeros en el mundo es un proceso común también aplicable a Jaime Sevilla Molina, y tal vez el más influyente a la hora de tomar su decisión.

Jaime busca desesperadamente a gente digna de su interés, y cree haber encontrado en el perfil IB[5] mencionado anteriormente al concepto de persona ideal. Espera que sus nuevos compañeros sean peculiares y geniales, con rasgos distintivos que les hagan inolvidables.

Para comprender el porqué de este motivo es necesario hablar del Principio Antrópico. La versión original del Principio Antrópico se enuncia así: El mundo es necesariamente como es porque hay seres que se preguntan por qué es así.[7] Algunos expertos en literatura han hecho una modificación bastante curiosa que dice: Para cualquier historia dad, hay elementos básicos que son requeridos para que la historia misma ocurra, o no habría historia de otra manera.[8]

Jaime Sevilla Molina, partiendo del axioma de que la vida puede interpretarse como una historia única y de increíble calidad regida por leyes ficcionales[9] , se esfuerza en encontrar a gente lo bastante interesante como para que historias que merezcan la pena ocurran en su entorno y ser partícipe de ellas, ya que los personajes son un elemento básico de las historias y son requeridos para que el argumento avance.

Por supuesto, esta conclusión parte de su ello[10] y su deseo interno de ficcionalizar su propia vida. Pero hay fuera hay más de 7 000 millones de personas, tiene que haber alguien por ahí que tenga una vida extraordinaria y emocionante. ¿Pero por qué no puedo ser yo? [11]

 

 

Conclusión

Tras analizar las diversas causas que llevaron a Jaime Sevilla Molina a aplicar por el IB en relación a la pregunta planteada podemos asegurar que sus amigos anteriores a este curso tienen poco o nada que ver con ello; pero sin embargo juegan un papel fundamental las expectativas de los amigos que conocerá. También está ávido de conocimientos y retos, y se conmueve profundamente por el modelo educativo del BI, pero su aliciente es buscar a gente interesante. Y de momento no ha sido decepcionado.

Un servidor espera con ganas todo el trabajo que le espera. No voy a echarme atrás. Cargaré con todo hasta el final. Esa es mi determinación.

 

Bibliografía

[1]-Nietszche, Friedrich, “Así hablo Zaratustra”

[2]-Diversos profesores del alumno fueron consultados.

[3]-Sevilla, Jaime, “¿En qué medida te influenciaron tus amigos al entrar en el Bachillerato Internacional (BI)?”

[4]-Russell, Bertrand, “The conquer of happiness

[5]- http://www.ibo.org

[6]- Platón (2003). Diálogos. Obra completa en 9 volúmenes. Volumen IV: República. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-1027-3.

[7]- Hawking, Stephen, “Historia del tiempo”

[8]- http://tvtropes.org/pmwiki/pmwiki.php/Main/AnthropicPrinciple

[9]- Pratchet, Terry, “Saga Mundodisco”

[10]- Froid, Sigmund, “El yo y el ello

[11]- Tanigawa, Nagaru, “Suzumiya Haruhi no Yûutsu”

Y, obviamente, el autor y sujeto de la investigación, Jaime Sevilla Molina.

 

 

Se recomienda encarecidamente que el lector lea el anexo, en el que expone al estilo del diálogo socrático lo anteriormente investigado.