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No sé si llamarlo amor

1 Oct

Justo anoche tuve un sueño

Una lágrima se interponía entre los dos

No sé quien es el dueño

No sé si llamarlo amor

 

Se fue la musa

vino la diosa

no puedo pensar en otra cosa

desde que puse en tu mano una rosa

 

Frío como el hielo

Roza la obsesión

No calma mi anhelo

La llama de la pasión

 

¿Qué remedo queda?

Ninguno, estoy perdido

Mi corazón vuela

Y no tiene fijo un destino

Muñequita de la luna

24 May

Decenas de muñecas se apilaban en las estanterías de aquella oscura sala. Todas esperaban pacientemente sentadas, sus vestidos de encaje manchados de polvo. Sus ojos inertes brillaban débilmente bajo los rayos de luna que se filtraban por la ventanilla.

 

Y en medio de toda la quietud, una niña de negros cabellos atusaba a una de las muñecas, sus ojos velados por la oscuridad. Su mano blanca acariciaba la fina porcelana de la muñeca con suavidad y ternura. Agradeciendo los cuidados, la muñeca le sonreía, y ella sonreía también. Mientras observaba con delicadeza cada detalle de la muñeca, temiendo que ésta se rompiera si la miraba demasiado intensamente.

 

Una vez terminó de peinar la rubia melena de la muñeca, la niña colocó con dulzura los pliegues de su vestido blanco.

 

-Muñequita, qué hermosa eres. Esperas obediente mi llegada y me dices que me quieres. No hablas con los labios, conversas con el corazón. No tienes vida aquí sino en mi imaginación. ¡Y cuán grácilmente posas! Eres la más bella de todas las cosas.

 

La muñeca escuchaba inexpresiva las palabras de su dueña. La niña miraba fijamente su pupila y temblaba. Su propia oscuridad la había consumido, arrastrándola a lo más profundo de su mente. Ya habían pasado horas, pero para ella nociones como el tiempo se habían convertido  en sinsentidos que no merecían su atención.

 

-Qué envidia, muñequita. Esperando pacientemente mi visita. Nada te sujeta, nada te ata. Sólo te preocupas de la luna y su sonata. Ni siquiera la Muerte te gobierna. Pues tú y sólo tú eres eterna.

 

La niña abrazó a su muñeca. La muñeca le correspondió con un abrazo gélido e inhumano. Un río de lágrimas brotaba ahora tras los párpados de la niña, pero ella fingía no darse cuenta. Una de esas perlas de agua se precipitó contra el rostro de la muñeca. La niña alzó en vilo a la muñeca hasta la altura de su cabeza con una mano mientras le limpiaba con un pañuelo la lágrima recién caída.

 

– Muñequita, no tienes que llorar. Ahora juntas por siempre vamos a estar. Unidas de la mano, al amparo de las tinieblas. Caminando sin miedo entre las brumas y las nieblas. Guiadas por las estrellas, de la noche seremos las doncellas.

 

La niña acomodó a la muñeca en su regazo y la estrechó entre sus brazos con fuerza. Tenía miedo. Miedo a la soledad, miedo a la oscuridad. Miedo al vacío que se cernía sobre ella. Pero se sobreponía a él. Aun conservaba su muñeca favorita.

 

 

Detrás de la niña, una dama blanca se alzaba impasible. Negro su velo, blanca su cara. La luz de luna parecía esquivar su presencia, de manera que un aura sombría aparecía a su alrededor. La dama Muerte se acercó silenciosamente a la niña. La niña tiritaba de puro terror. La Muerte bajó su mano y acarició el pómulo de la niña. Ella abandonó entonces todo miedo y se le serenaron los latidos, en tanto que la dama frígida se llevaba su aliento con un tierno beso.

 

La dama Muerte contempló por largo rato a la niña durmiente y serena. Hacía mucho que ella ya no sentía nada, pero pensó que de ser aún humana, consideraría la escena cuanto menos bella.

 

El sol comenzó a despertar en el horizonte. La Muerte permaneció en la quietud un momento más antes de desvanecerse en el aire como si nunca hubiera existido. En la habitación, las decenas de muñecas persistían en la misma posición que el día anterior. En medio, una nueva muñeca acunaba en su regazo a otra.

La riqueza de la lengua española

7 Feb

Zoospora. Fa. Millonada. Apóstrofo. Verter. Encorbatarse. Videoclip. Hondura. Bretel. Impago. Uva. Saber. Digital. Idiota. Contenedor. Módico. Blanquecer. Reprehensible. Trilingüe. Zoospora. Ametropía. Magnificiente. Majal. Remache. Videofrecuencia. Xeroftalmia. Vitrocerámica. Diseñador. Primicia. Equívoco. Alborear. Sedentario. Atildar. Sustentar. Ringorrango. Mandorla. Clasiscismo. Pequeñez. Desentumecer. Yemení. Recordar. Escarola. Yedra. Delantera. Idolatría. Oriente. Sociólogo. Hierbabuena. Ambición. Maquinista. Untuoso. Emergencia. Rosbif. Tonadilla. Oligoceno. Desechar. Reina. Cotangente. Malbaratar. Veraz. Narcisismo. Dócil. Preocupación. Holográfico. Preludio. Constancia. Excluir. Inmolación. Lábil. Krill. Postulado. Semitismo. Famélico. Portaaviones. Socarronería. Valor. Zapatiesta. Conforme. Cargo. Llantina. Monografía. Mejorar. Furia. Estratega. Reconstituyente. Esquilmar.

Oda a Marne

28 Ene

Los alemanes se acercan
Ya no hay marcha atrás
Reunidos por Joffre los valientes
Defendiendo París están.

Montados en taxis parisinos
Mirando hacia el río de Marne
Nos ataca el imperio vecino
¡Y tendremos que derrotarle!

La entente temblando estaba
Ante el Schlieffen implacable
Bélgica ya había caído
La derrota parecía inevitable

Montados en taxis parisinos
Mirando hacia el río de Marne
Nos ataca el imperio vecino
¡Y tendremos que derrotarle!

Maunoury miraba a Moltke
Murmurando una maldición
A su espalda el sexto ejército
Se resigna a la perdición

Montados en taxis parisinos
Mirando hacia el río de Marne
Nos ataca el imperio vecino
¡Y tendremos que derrotarle!

¡Pero los valientes aguantan!
¡Los británicos les ayudan!
¡Los alemanes se retiran!
¡John French ha ganado el encuentro!

El plan Schlieffen falla
Y comienzan la defensas
Donde antes caía metralla
Ahora se cavan trincheras

Greguerías literarias

25 Ene

Los libros son la casa de las palabras.

Los diálogos escritos son los únicos que se escuchan con los ojos.

Los paquetes de folios son libros que se han quedado en blanco.

Las historias se crean con las palabras que no decimos cuando debemos.

Los párrafos le deben alquiler a los autores.

Cuando te quedas dormido delante del ordenador

24 Ene

Un ratón eléctrico

antiquísimas calles

mil pensantes conectados

llenas de farolas brillantes

luces encerradas en plástico

cubiertas de la bruma espectral

conformando en nuevo espacio

que es aire de soledad

el compandio del saber

nada tiene sentido

que surca un único cable

mientras permaneces dormido.